El uso de cloro en el tratamiento de agua en las bodegas ha sido una práctica común durante años, debido a su capacidad para eliminar microorganismos y garantizar la salubridad del agua. Sin embargo, esta práctica ha comenzado a generar preocupación en la industria vitivinícola debido a los efectos que el cloro y sus derivados pueden tener en la calidad del vino, especialmente en lo que respecta a la formación de compuestos no deseados como los tricloroanisoles (TCA).
En este contexto, diversas tecnologías alternativas han surgido como solución para desinfectar el agua sin comprometer la calidad del vino. En este vídeo de la mesa redonda organizada en Enoforum 2024 y moderada por Justo Banegas de Alfatec, tras una breve introducción al tema realizada por Antonio Palacios, se analizan las alternativas al uso del cloro en bodega, explorando tecnologías innovadoras y validadas, que aseguran agua potable de calidad sin los riesgos asociados al hipoclorito.
Ozono: una de las alternativas más prometedoras al uso de cloro en el tratamiento de agua en bodegas. Como explica Félix Granado de SG Group, en este vídeo, el ozono es un gas altamente efectivo para la eliminación de microorganismos. Una de las grandes ventajas del ozono es que no deja residuos en el agua, ya que se descompone rápidamente en oxígeno, lo que lo convierte en una opción segura y ecológica. El uso de ozono en bodegas no solo ayuda a desinfectar el agua, sino que también previene la formación de compuestos como el TCA, debido a su capacidad de oxidar la materia orgánica presente en el agua y en las superficies de las bodegas.
Dióxido de cloro: otra alternativa eficaz en la desinfección del agua en bodegas. Miquel Margalef de Prominent explica que el dióxido de cloro se genera a partir de la combinación de clorito sódico y ácido clorhídrico, y tiene la ventaja de no generar clorofenoles ni otros subproductos organoclorados. Una de las principales ventajas del dióxido de cloro es su capacidad de estabilizarse en el agua, lo que garantiza la desinfección continua del sistema sin la necesidad de aplicar grandes cantidades de producto.
Peróxido de hidrógeno estabilizado: otra tecnología alternativa que ha demostrado ser eficaz en la desinfección del agua en bodegas. Según María Somolinos de OX-CTA, su producto Oxagua 2G, basado en peróxido de hidrógeno estabilizado, se dosifica al inicio del sistema de distribución de agua y mantiene un residual constante a lo largo del circuito, garantizando una desinfección continua. Además, al no aportar cloro, el peróxido de hidrógeno es una opción segura para evitar la formación de precursores de TCA y otros compuestos no deseados en las bodegas.
Electrólisis salina: tecnología innovadora que utiliza un proceso de electrocatálisis para generar compuestos oxidantes de forma natural, sin la necesidad de agregar productos químicos al agua. Según Bruno Pagalday de Active H2 O, una de las grandes ventajas del electrólisis salina es que no requiere consumibles adicionales, lo que la convierte en una opción sostenible y económica. Además, esta tecnología ha sido validada en estudios realizados en colaboración con los laboratorios Excel Ibérica, demostrando su eficacia y seguridad en la desinfección del agua sin alterar las propiedades del vino.
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