La elaboración de vino de mesa da lugar a una cantidad anual de unos 18 millones de metros cúbicos de subproductos al año en España. Se estima que de cada 100 kg de vino producido se generan 25 kg de residuos de la uva, que incluirían pepitas de uva, hollejos y lías de vinificación, entre los más relevantes.
Hay un interés creciente en la recuperación de los compuestos bioactivos a partir de los derivados de la uva. Así, por ejemplo, las semillas de uva son muy ricas en antioxidantes polifenólicos con potenciales beneficios para la salud, hoy muy demandados por la industria de alimentación, nutracéutica y farmacéutica.
A lo anterior se unen prácticas ya muy implantadas en muchas bodegas y cooperativas como destilar los residuos de vinificación para obtener alcohol destilado, rectificado y/o aguardiente.
Gracias al avance de las tecnologías hoy es posible un enfoque integrado y sostenible para el aprovechamiento de los subproductos de la industria vitivinícola que combine, por un lado, la reducción del impacto medioambiental de los residuos y, por otro, la obtención de nuevos productos de valor. La gran apuesta son las biorrefinerías.
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