La mayor parte de los vinos producidos actualmente en el mundo se caracterizan por un contenido de alcohol cada vez más elevado, fenómeno que está en contradicción con las políticas de salud pública y la tendencia del consumidor actual que busca «vinos con menor grado alcohólico”. Por otro lado, la garnacha es una variedad capaz de acumular una elevada cantidad de azúcares y alcanzar unos niveles de madurez bastante altos.

Por tanto uno de los principales retos a los que nos enfrentamos es encontrar soluciones que permitan controlar el nivel de alcohol de los vinos producidos en las regiones más meridionales, en particular los obtenidos a partir de la variedad garnacha y conseguir elaborar vinos con un nivel aromático óptimo pero con unos grados alcohólicos no excesivamente elevados

Para intentar responder a estos desafíos la  «Association Grenache» , con sede en Francia, organizó el pasado mes de mayo un taller para productores, enólogos y técnicos en el que expertos del sector compartieron sus experiencias.

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