Los trabajos llevados a cabo por el IFV de Beaune han permitido proponer un itinerario tecnológico que favorece el equilibrio gustativo y la complejidad aromática de los vinos Chardonnay. Este itinerario incluye los progresos más recientes en el control de las fermentaciones. 
 
La crianza y el embotellado se realizan con el fin de obtener una buena estabilidad utilizando bajos niveles de SO2. La utilización de madera de roble o la presencia de pocos gramos de azúcares residuales favorecen la calidad, respetando siempre los parámetros impuestos por la normativa.
 
La aplicación del itinerario propuesto para la vinificación del Chardonnay contribuye a optimizar la calidad de los vinos, asegurando un proceso seguro y el control de los costes de producción.