Un equipo de investigación internacional y multidisciplinario dirigido por David Gadoury de la Cornell AgriTech (estación experimental de la Universidad de Cornell) lleva cinco años estudiando la posibilidad de aplicar la luz ultravioleta en la lucha contra los hongos responsables del oídio. Las pruebas han evidenciado que la aplicación de los rayos UV funciona tan bien o mejor que los fungicidas disponibles tanto en la uva como en otros cultivos sensibles como las fresas.
Investigaciones recientes, realizadas en el marco del proyecto Vitis Gen2, han demostrado además que este tratamiento es eficaz también contra el mildiú. Según los autores del trabajo el pretratamiento de las plantas con luz UV permite aumentar las defensas naturales de la planta contra los patógenos.
El control de las enfermedades es un proceso complicado en el que se combaten múltiples plagas en múltiples frentes y al mismo tiempo es necesario manejar la resistencia a los tratamientos disponibles. Según los autores, si se consigue eliminar el oídio, uno de los patógenos más difíciles de suprimir con fungicidas, será posible controlar de manera más eficiente las demás plagas y enfermedades. Con el uso de la luz UV esto se puede conseguir, permitiendo además usar menos fungicidas, preservar su efectividad, y conseguir al mismo tiempo un ahorro significativo.
El sistema de detección de luz que los hongos utilizan para controlar su desarrollo, ha evolucionado a lo largo del tiempo para poder adaptarse a un ambiente que cambia. La particularidad de los patógenos del oídio que les hace ser diferentes es que crecen fuera del huésped, es decir, en la superficie de las plantas y por lo tanto están muy expuestos a los rayos UV del sol. Consiguen sobrevivir porque tienen un mecanismo bioquímico de reparación muy activo que repara rápidamente el ADN dañado por la exposición constante a la luz UV. Hace ocho años, investigadores del NIBIO (Institute of Bioeconomy Research de Noruega) que colaboran en el proyecto, descubrieron que los hongos responsables del oídio “apagaban” este mecanismo de reparación durante la noche. Por tanto decidieron aprovechar esta “debilidad” exponiendo los hongos a una pequeña cantidad de luz UV durante la noche y consiguiendo matar el patógeno sin dañar las plantas.
Para poder trasladar estos resultados desde el laboratorio hasta el campo, ha sido necesaria la creación de un equipo multidisciplinar que ha tenido que definir las longitudes de onda y dosis de luz UV necesarias para los diversos cultivos y condiciones, al mismo tiempo que ha desarrollado sistemas de iluminación y de aplicación eficaces y económicamente interesantes.
Este año está prevista la realización de más de 20 pruebas en diversos cultivos. En el caso de la vid la primera prueba comercial se realizará en Bully Hill Vineyards, viñedos situados en el estado de Nueva York.
Fuente: Cornell AgriTech
