Esta técnica ya ensayada para la depuración de los efluentes de origen doméstico, reproduce la dinámica de un verdadero ecosistema, donde el substrato es transformado por bacterias cuyo desarrollo y acción son favorecidos por las raíces de las cañas, el aire, el sol y el agua. Existen dos tipos de filtros plantados, a veces utilizados en combinación: los de flujo vertical, donde el agua se infiltra en suelos drenados plantados con macrofitos, y los de flujo horizontal, donde las aguas usadas son encaminadas directamente bajo el suelo y después circulan en la rizósfera antes de ser evacuadas por drenaje a la otra extremidad del lecho filtrante. En el caso de los efluentes de bodega, la eficacia de estos dispositivos se comprueba en el tratamiento de acabado (o terciario) sobre el agua ya separada de las borras. Su uso para la retención de las borras se muestra adecuada así como para su tratamiento: además de la deshidratación, las plantas permiten una degradación y una estabilización de las borras cuyo volumen final y daños olfativos son reducidos. Con respecto a la utilización de los filtros plantados en la depuración directa de los efluentes de bodega, hay problemáticas que deben profundizarse: la capacidad de los filtros para admitir cargas elevadas y desigualmente repartidas en el año, así como la superficie necesaria de los macizos filtrantes para satisfacer los valores límite de liberación en medio natural. Sin embargo, se están realizando ensayos prometedores basados en la recirculación de los efluentes. El adecuado tamaño de las estaciones de depuración por filtros plantados es la clave de su eficacia. Por último, la integración paisajística de este procedimiento debería motivar la continuación de las investigaciones en un momento en el que los clientes de las bodegas son cada vez más sensibles a la protección del ambiente. Le aconsejamos la lectura del artículo completo. Título original: « Epuration des effluents de cave par filtres plantés »