Un ataque de oídio en la uva Chardonnay parece incrementar, en el mosto yema, los niveles de una proteína de tipo taumatina (VvTL2) producida como respuesta al patógeno. El contenido de la proteína se mantiene elevado durante toda la vinificación y, cuando la infección causada por oídio afecta a más del 30% de los racimos, se observa un aumento significativo de la inestabilidad proteica y de la turbidez de los vinos después de la prueba de estabilidad al calor. En el caso del Cabernet Sauvignon, niveles de infección inferiores al 20% no modificaron la concentración de la proteína de respuesta al patógeno (PR protein) presente en el mosto, y en el vino final se encontraban presentes cantidades insignificantes, independientemente del nivel de infección de oídio. Por el contrario, la infección de racimos de Chardonnay o Semillon por Botrytis cinerea en viñedo, dio lugar a menores niveles de todas las proteínas PR en el mosto yema y las proteínas totales extraídas de las bayas infectadas eran cantidades comparables a las de las uvas sanas. Un fenómeno parecido se observó cuando se desarrollo Botrytis cinerea sobre la superficie de bayas estériles en laboratorio o en mosto filtrado y esterilizado. (Se aconseja la lectura del texto completo. Título original: “The effect of Uncinula necator (powdery mildew) and Botrytis cinerea infection of grapes on the levels of haze-forming pathogenesis-related proteins in grape juice and wine”)