A través de la descripción de los principales factores que regulan el balance hídrico del viñedo, los autores sintetizan las condiciones idóneas de estrés que tendrían que sucederse a lo largo de la temporada para optimizar la calidad del vino. Es necesario una disponibilidad de agua adecuada, no excesiva, al inicio de la temporada, seguida de un nivel de estrés intermedio que permita un buen funcionamiento de la hoja pero que reduzca el crecimiento adicional permitiendo una buena maduración del fruto. Los diversos elementos descritos que interaccionan con la gestión del agua (influencia del clima, manejo de la canopia, sistema de conducción, mantenimiento del suelo) son estudiados considerando el caso particular de la zona este de los EEUU caracterizada por un clima bastante irregular.