El cambio climático está afectando significativamente la agricultura en la región mediterránea, especialmente a los cultivos perennes como la vid. Para abordar estos desafíos, el proyecto europeo Climed-Fruit busca recopilar y difundir conocimientos prácticos que ya están listos para su implementación, con el fin de mejorar la adaptación y mitigación del cambio climático en este sector.
El proyecto está dirigido por un consorcio multidisciplinario que incluye asesores, asociaciones de agricultores, institutos de investigación, entidades educativas y de formación, así como un organismo de normalización. Climed-Fruit se apoya en los resultados obtenidos por nueve Grupos Operativos (GO) en toda Europa y su finalidad es permitir la transferencia de conocimientos directa entre investigadores y profesionales del sector.
Entre las prácticas recopiladas por Climed-Fruit, destacamos cuatro soluciones innovadoras aplicables al sector vitícola, que han demostrado ser efectivas en la mejora de la resiliencia del viñedo frente a condiciones climáticas extremas. Las prácticas descritas están recogidas en «Fichas temáticas» y «Digital Stories» (vídeos cortos), en los que se especifica su origen, se ofrecen consejos técnicos para su aplicación y se incluye un análisis simplificado de los costes y beneficios correspondientes.
A continuación, presentamos la segunda de las cuatro soluciones seleccionadas:
El abono verde en la viticultura mediterránea
El uso de abono verde en los viñedos mediterráneos es una estrategia clave para mejorar la salud del suelo y aumentar su capacidad de retención de agua. Esta práctica, desarrollada por el grupo operativo GASCOGN’INNOV, consiste en sembrar especies vegetales específicas entre las hileras de vid, que posteriormente se incorporarán en el suelo como materia orgánica.
Los beneficios incluyen una mejora de la fertilidad del suelo, un incremento de la biodiversidad del ecosistema vitícola y una mayor resistencia a la erosión. Además, el abono verde puede actuar como una barrera natural contra el estrés hídrico, ayudando a mantener la humedad en el suelo durante períodos de sequía.
Para conocer otros consejos técnicos y saber más sobre los trabajos realizados sobre este tema por el grupo operativo GASCOGN’INNOV, coordinado por el IFV, consulta la ficha temática dedicada y el vídeo explicativo:

