Temperatura, precipitación, eventos extremos, degradación del suelo,  plagas, enfermedades y especies invasoras, cambios demográficos e incendios son las siete variables biofísicas claves para la cadena de valor del vino de montaña y que fueron analizadas en el taller organizado el pasado mes de enero por la Plataforma Multiactor MOVING (MAP) de la Región de Referencia de los Pirineos españoles.

Entre los 30 asistentes que participaron se encontraban profesores universitarios, bodegueros, viticultores, políticos de diferentes administraciones públicas, ingenieros y arquitectos que expusieron una amplia gama de puntos de vista y contribuyeron aportando conocimientos diversos en las actividades del taller.

Los participantes trabajaron juntos y sacaron valiosas conclusiones bajo siete variables biofísicas principales: 1. temperatura, 2. precipitación, 3. eventos extremos, 4. degradación del suelo, 5. plagas, enfermedades y especies invasoras, 6. cambios demográficos y 7. incendios.

En cuanto a la temperatura, se documentó que se necesitan ciclos de tiempo más largos para comprender los efectos de las heladas en la brotación, sobre todo en las zonas de secano. También hay varios indicadores nuevos a tener en cuenta, como la humedad y los promedios de la diferencia de temperatura entre la noche y el día.

También se están determinando indicadores nuevos y útiles con respecto a la precipitación. Horas de sol sobre el racimo, evapotranspiración, fuerza y ​​dirección del viento son algunas de ellas. También quedó bien establecido que el agua de la montaña siempre es beneficiosa y que sería muy conveniente plantar en la montaña variedades clásicas o autóctonas de ciclo largo.

Además, la intensidad de los eventos extremos, particularmente el granizo, se ha maximizado y la erosión de las montañas es mayor en los suelos desnudos. Los problemas de sequía se minimizan en las montañas, ya que hay más embalses de ríos naturales.

La pérdida de suelo en las montañas, conocida como degradación, se minimiza al tener más vegetación y materia orgánica. También se mencionó que un indicador muy importante con respecto a la degradación, es el porcentaje de inclinación en las laderas de las montañas.

En el campo de los animales salvajes, la conclusión fue que la cantidad de alimento disponible está disminuyendo y al mismo tiempo están disminuyendo los depredadores.

Sobre el tema de los cambios demográficos, fue una opinión común que hay escasez de mano de obra en las zonas montañosas y que hay una falta de espíritu empresarial, así como de interés y experiencia de la nueva generación.

Finalmente, los participantes apoyaron la idea de utilizar malezas y restos vegetales como biocombustible.

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