Este artículo de divulgación, elaborado por el equipo de redacción de Infowine, ha sido extraído del webinar “Igiene di cantina e punti critici per la prevenzione dei diffetti microbiologici” impartido por Christophe Gerland | Intel’Oeno.
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Higienización en la bodega: principios básicos

La higienización en enología es un proceso no sólo recomendable sino imprescindible para mantener la higiene en la bodega y garantizar que el vino cumpla con los estándares de calidad y seguridad. Este artículo explora los conceptos de limpieza y desinfección como elementos diferentes pero complementarios en el proceso de higienización de la bodega, centrándose en los procedimientos de limpieza profunda y en los controles microbiológicos necesarios para producir vinos de alta calidad sin presencia de defectos. Con estas prácticas de higiene, el enólogo puede prevenir problemas microbiológicos frecuentes como la proliferación de Brettanomyces y el “gusto a ratón”.

Para conocer cuáles son “Los desequilibrios sensoriales del vino cuyo origen está en los microorganismos” consulta la grabación del webinar de Antonio Palacios

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Colonia Brettanomyces

Limpieza y Desinfección: dos fases indispensables

La higienización en bodega se compone de dos fases fundamentales y complementarias:

Limpieza: Eliminación de la suciedad visible, fundamental para privar a los microorganismos de su sustrato de crecimiento. Esta fase implica el uso de detergentes específicos que permiten que el agua llegue a todos los puntos críticos.

Desinfección: Reducción de microorganismos a niveles aceptables mediante el uso de agentes químicos o físicos. La desinfección debe ir precedida de una limpieza profunda, ya que los desinfectantes no son eficaces en superficies sucias. Sólo en situaciones excepcionales es posible combinar las dos fases.

La higienización no se limita a la eliminación de la suciedad visible, sino que también debe garantizar la seguridad biológica y química de las superficies, evitando residuos de sustancias químicas y manteniendo la carga microbiana en unos niveles controlados.

La importancia de la limpieza

La limpieza representa el primer e indispensable paso en el proceso de higienización:

Eliminación mecánica: La eliminación manual de la mayor parte de la suciedad es fundamental, especialmente en superficies que han estado en contacto directo con el vino.

Enjuague inicial: Usar agua caliente a unos 45-55°C ayuda a eliminar la grasa sin dañar la superficie, manteniendo la eficacia del detergente.

Aplicación del detergente: Dado que muchos residuos orgánicos no son solubles en agua, se necesita un detergente que pueda romper la unión entre la suciedad y la superficie para permitir un enjuague eficaz.

Aclarado final: Debe realizarse con agua a temperatura ambiente para evitar residuos de detergente, que podrían alterar el sabor del vino o neutralizar tratamientos de desinfección posteriores.

Los detergentes, compuestos en gran parte por tensioactivos, aumentan el poder de humectabilidad del agua, permitiéndole llegar a rincones y superficies de difícil acceso, y ayudan a mantener las partículas de suciedad en suspensión hasta su eliminación.

Factores clave de limpieza: el principio TACT

La eficacia de la limpieza depende de cuatro factores fundamentales:

Temperatura: El agua más caliente (45-55°C) mejora el poder limpiador. En el caso de incrustaciones, la eficacia del agua a 12°C y a 36°C puede cuadruplicarse.

Acción mecánica: Los cabezales de lavado y los canales de espuma distribuyen uniformemente los productos de limpieza, mejorando la eficacia de la limpieza y reduciendo la necesidad de agua y detergentes.

Concentración: Es imprescindible seguir las instrucciones del fabricante del detergente para garantizar la máxima eficacia.

Tiempo de contacto: Aumentar el tiempo de acción de los detergentes, cuando sea necesario, compensa cualquier compromiso de concentración o temperatura.

Factores que influyen en la eficacia de la desinfección

La eficacia de un tratamiento desinfectante se ve afectada por variables fundamentales:

Concentración del principio activo: Aumentar la concentración del germicida mejora la eficacia, pero es importante dosificar con cuidado para no alterar las superficies de contacto.

Tipo de microorganismos: La sensibilidad de los microorganismos a los desinfectantes varía considerablemente; Los desinfectantes deben seleccionarse en función de las necesidades específicas de la bodega (por ejemplo, bactericidas, fungicidas).
Tiempo de contacto y temperatura: Estos factores influyen en la eficacia del tratamiento.
Algunos desinfectantes funcionan mejor a temperaturas más altas, otros mantienen su acción incluso a bajas temperaturas.

pH de la solución: La composición química de los desinfectantes industriales está optimizada para trabajar en intervalos de pH específicos, asegurando así la máxima eficacia contra los microorganismos presentes.

Superficies y suciedad residual: Los desinfectantes son más eficaces en superficies perfectamente limpias; cualquier suciedad residual actúa como barrera, protegiendo a los microorganismos del contacto con el desinfectante.

Estrategias de desinfección en la bodega

Para asegurar una desinfección completa es necesario:

Eliminar las incrustaciones difíciles con chorros de agua a alta presión antes de la limpieza. Esto evita la presencia de partículas de suciedad que podrían comprometer la eficacia de la desinfección.

Utilizar desinfectantes con diferentes acciones microbiológicas (virucidas, bactericidas, fungicidas), específicos para patógenos de la bodega, como bacterias y hongos procedentes de las uvas y de los medios de transporte.

La elección de desinfectantes específicos es crucial en la bodega, donde la variedad de patógenos y la diferente sensibilidad de los microorganismos requieren soluciones versátiles pero eficaces.

Control y Monitoreo Microbiológico en Bodega

Técnicas de seguimiento rápido

Comprobar las condiciones de higiene en bodega mediante técnicas de control rápido es fundamental para evitar defectos microbiológicos en el vino. Entre las técnicas utilizadas encontramos:

ATP-metría: Permite medir la actividad microbiológica a través del ATP, molécula presente en todos los organismos vivos, mediante un luminómetro que detecta la luz emitida por la reacción química con el ATP.

Petrifilm y placas de contacto: Detectan visualmente la presencia de bacterias en las superficies en contacto con el vino, y son útiles para controles rápidos en fases críticas de producción.

Para un seguimiento preciso, estas técnicas se integran con metodologías más específicas, como el cultivo microbiológico.

Técnicas Avanzadas para la Detección de Brettanomyces

Las Brettanomyces, microorganismos responsables de numerosos defectos aromáticos, se pueden detectar mediante técnicas avanzadas como:

Cultivos microbiológicos: Las muestras tomadas se incuban en medios de cultivo específicos y aparición de colonias indica la presencia de Brettanomyces.

Análisis por PCR y citometría de flujo: la PCR (reacción en cadena de la polimerasa) detecta rastros de ADN bacteriano con alta precisión, mientras que la citometría visualiza microorganismos vivos, mostrando poblaciones microbianas activas específicas.

El uso combinado de estas técnicas ofrece una imagen completa, asegurando un diagnóstico preciso del nivel de contaminación.

Optimización de recursos: gestión del agua en la bodega

La higienización de la bodega requiere una cantidad considerable de agua, un recurso precioso que implica costes de suministro y eliminación y un importante impacto medioambiental. Cada litro de vino producido requiere entre 2 y 5 litros de agua, dependiendo de las prácticas de limpieza adoptadas. Por tanto, es fundamental adoptar medidas para reducir el uso de agua durante la higienización sin comprometer la eficacia higiénica:

Los cabezales de lavado eficientes reducen el consumo de agua optimizando la distribución de los detergentes en las superficies.

Reciclaje de aguas residuales: Las tecnologías de tratamiento de agua permiten reutilizar el agua de lavado para tratamientos posteriores, reduciendo costos e impacto ambiental.

¿Sabías que algunos productores han empezado a utilizar aguas residuales de bodega para regar sus viñedos?

Estudio de caso: La importancia de la calidad del agua para la desinfección

El agua utilizada en bodega debe ser microbiológica y químicamente pura para evitar que los contaminantes alteren el sabor, aroma o color del vino. La higienización con agua de baja calidad reduce significativamente la eficacia del proceso, ya que parte del efecto higienizante se pierde en la neutralización de los microorganismos ya presentes en la propia agua. En los casos en que el agua no sea adecuada para los estándares enológicos, se recomienda aplicar tratamientos para depurarla y hacerla apta para su uso en bodega.

Puntos Críticos de Higienización y Sugerencias de Mejora

A pesar de la importancia de la higienización, persisten algunas cuestiones críticas que pueden dificultar una correcta higiene en la bodega:

Alto consumo de agua: Optimizar el uso del agua es una prioridad para reducir la huella hídrica.

Limpiadores agresivos: algunos limpiadores pueden ser corrosivos y peligrosos. Es importante utilizarlos según protocolos específicos para evitar daños a los operadores y equipos.

Equipos inadecuados: Algunos útiles de limpieza tradicionales, como bombas y tanques, pueden retener partículas y biofilm que dificultan una limpieza completa.

A través de soluciones tecnológicas y la adopción de protocolos detallados, es posible superar estos desafíos y garantizar una higienización completa y segura.

Descubre los diferentes procedimientos de limpieza y desinfección de máquinas embotelladoras y sus diferencias en este vídeo (en inglés)

Conclusiones y recomendaciones para una higienización efectiva

La higienización en bodega es un proceso complejo pero imprescindible para elaborar vinos de calidad. Integrar técnicas de limpieza y desinfección con un control microbiológico periódico permite mantener un ambiente higiénicamente seguro, preservando la calidad organoléptica del vino. Las innovaciones en equipos de lavado y métodos de monitoreo avanzados ayudan a optimizar los recursos y reducir el impacto ambiental.

Para conocer más en profundidad las técnicas de higienización en enología, consulta la grabación completa del webinar impartido por Christophe Gerland, Intelli’Oeno (ponencia en italiano), donde se ilustran las novedades del control microbiológico en bodega. La grabación está incluida en la suscripción infowine Premium.