El papel cada vez más importante que las nuevas tecnologías desempeñan en el sector agrícola está fomentando la creación de programas innovadores para la robotización de las actividades vitícolas.
 
En Francia, el IFV (Instituto Francés de la Viña y el Vino), en colaboración con la startup «Naïo Technologies » y con el laboratorio LAAS-CNRS de Toulouse (Laboratorio de Análisis y Arquitectura del Sistema) ha puesto en marcha un nuevo proyecto denominado Agile para el desarrollo de un robot «vitícola». La primera aplicación de este robot será el laboreo y, posteriormente, se adaptará a otros usos (desbrote, tratamientos fitosanitarios, pre-poda y poda mecánica).
 
Con el fin de estudiar las características específicas de los viñedos, se ha llevado a cabo una primera prueba con un robot, ya utilizando para el desherbado en el sector hortícola y viverístico, en un viñedo de la región de Champagne, donde la separación entre las filas es reducida.
 
Se están estudiando también otros robots. Por otro lado en el marco del proyecto europeo VineRobotse está desarrollando un robot equipado con varios sensores para la recogida de datos en el viñedo.
 
Más allá de los beneficios socio-económicos y tecnológicos que supone el uso de estas nuevas tecnologías, existe también un claro interés medioambiental. Es más ligero que un tractor convencional y compacta menos el suelo, consume menos energía y, en el caso del motor eléctrico, se puede recargar a través de energías renovables (fotovoltaica, eólica) directamente en la finca, permite el uso de métodos alternativos para el desherbado químico , requiere poco mantenimiento.
 
Por lo que respecta al robot en fase de estudio en el marco del programa Agile, en el proyecto participan tres partner. La startup Naïo Technologies se ocupa de la navegación automática (software y electrónica) , diseño y montaje de componentes motorizados y herramientas agrícolas. El IFV, que ha participado en la elaboración de un dossier vitícola y en el estudio pre-económico, será el encargado de efectuar pruebas con el robot en condiciones reales. El LAAS-CNRS proporciona asesoramiento sobre las técnicas de visión y localización y mapeo (SLAM en Inglés).
 
El principal reto es garantizar el movimiento autónomo del robot, que deberá ser capaz de llevar a cabo de forma independiente la maniobra de salida y entrada en las hileras. Para ello se utilizan dos sensores diferentes, Visión y LIDAR. El LIDAR se basa en una escansión de 180 ° con un rayo láser colocado delante del robot, lo que permite identificar y seguir la línea del cultivo, evitar obstáculos y seguir a las personas. Su campo de acción es de 4 metros y se puede utilizar tanto de día como de noche. Sin embargo, no distingue entre el cultivo y las malas hierbas. El Visión utiliza cámaras estéreo y sensores Aptina, con una sensibilidad logarítmica a la luminosidad. Esto le permite detectar la línea de las plantas e identificar puntos de referencia presentes en la parcela lo que permite la navegación autónoma sin GPS.
 
El objetivo inicial es construir un primer prototipo funcional adaptado al tamaño de la viña. Teniendo en cuenta el tiempo empleado en las maniobras, la velocidad de trabajo deberá ser de un poco menos de 2 horas por hectárea. El objetivo es obtener una autonomía de 10 horas.
 
Las primeras pruebas en campo están programadas para el mes de marzo. El primer paso será evaluar el movimiento autónomo en viña sin herramientas. A continuación se instalarán las herramientas de desherbado mecánico.
 
El costo del uso depende de varios parámetros, incluyendo el precio inicial del robot y el precio de los accesorios de trabajo. Sin embargo, el objetivo es proponer una solución que sea ventajosa con respecto a las ya existentes. Se ha realizado una primera simulación de costes para el desherbado mecánico en la línea de cepas, es decir, la primera aplicación desarrollada para el robot.
 
Los cálculos muestran que el desherbado mecánico robotizado es competitivo en comparación con una solución mecánica convencional. El costo sigue siendo mayor que el del control químico de malas hierbas, pero el robot tiene la ventaja de ahorrar horas de trabajo. Estos datos se obtuvieron sobre la base de un robot usado sólo para el desherbado mecánico. El desarrollo de una mayor versatilidad reducirá significativamente el costo de cada aplicación, ya que la amortización será distribuida entre más actividades.
 
Otras aplicaciones incluyen desbrote, tratamientos fitosanitarios, prepoda y poda y la recogida de información sobre el viñedo mediante sensores instalados en el robot.
 
Para mayor información sobre las aplicaciones de la robótica y sobre las nuevas tecnologías y agro-equipos, en el canal de Youtube del IFV se encuentran disponibles los videos de los trabajos presentados durante la Conferencia Internacional dedicada a los Últimos Avances en Agricultura de Precisión y Robótica en el Sector Vitivinícola, organizado por el IFV en ocasión de la feria SITEVI