Un modelo desarrollado por la Unidad «Sciences pour l’œnologie» del INRA de  Montpellier evalúa,  teniendo en cuenta el cambio climático, la capacidad que tendrá en el futuro una determinada región para producir uvas de calidad. Este modelo, aplicado a la variedad Syrah, ha evidenciado que para obtener una producción de alta calidad en Montpellier dentro de 30 años, será necesario plantar en áreas donde las noches sean templadas y exista la posibilidad de riego.
 
El modelo simula el impacto del cambio climático, a través del análisis de tres índices climáticos: sequía, Huglin y temperatura durante la noche. Actualmente, los índices climáticos para Montpellier son: – 50 mm para el índice de la sequía, 2336 para el índice de Huglin y 15,2 °C para la temperatura media durante la noche. En 30 años podrían llegar a ser, respectivamente, – 139 mm, 2,528 y 19,3 ° C, que corresponden a los actuales índices de Palermo.
 
Si los índices climáticos de Montpellier se aplican a un viñedo de Syrah de secano, con sistema de conducción en lira en suelo limoso, poco arcilloso, rico en nutrientes y con buena profundidad utilizable, el modelo ofrece un potencial cualitativo de 0,89, mientras que es de tan sólo 0,11 para el mismo tipo de plantación con los índices climáticos de Palermo. Si este mismo viñedo es de regadío, su potencial de calidad pasa de 0,89 a 0,98 en Montpellier y de 0,11 a 0,89 en el caso de Palermo. Por lo tanto, el riego es una manera de mejorar significativamente la calidad y de hacer frente al cambio climático.
 
Pero la calidad potencial de Palermo podría llegar a la actual de Montpellier si, además del riego, la plantación del viñedo se realizase en una zona con noches frescas (de 14 a 18 ° C).
 
En resumen, de acuerdo con este modelo, si queremos obtener dentro de 30 años en Montpellier un Syrah de calidad será necesario plantar en áreas donde las noches sean templadas y donde sea posible el riego. 
 
La versión definitiva del modelo desarrollado por el INRA estará disponible a finales de 2015.