Autor: Diego De Filippi, Parsec srl

Durante años, las necesidades nutricionales de la levadura se han interpretado de forma bastante sencilla: aportar suficiente nitrógeno, vitaminas y microelementos para permitir que la levadura complete la fermentación alcohólica sin ralentizaciones ni paradas. Hoy, sin embargo, la investigación ha demostrado que la nutrición de la levadura no solo influye en la cinética fermentativa, sino también en la producción de compuestos aromáticos, en la percepción gustativa del vino e incluso en su estilo final. En este contexto surge el concepto evolucionado de YNR Yeast Nutritional Requirement: ya no se trata únicamente de cuantificar el aporte nutricional necesario, sino de utilizar un algoritmo capaz de interpretar y orientar el metabolismo de la levadura hacia un objetivo enológico concreto.

Levadura, nutrientes y oxígeno en la construcción del perfil aromático

Durante la fermentación, la levadura transforma los azúcares en alcohol, pero al mismo tiempo produce cientos de metabolitos secundarios responsables de las notas florales, frutales, especiadas o fermentativas del vino. Ésteres, alcoholes superiores, tioles, ácidos orgánicos y muchos otros compuestos dependen de la interacción entre la cepa seleccionada, la temperatura, la disponibilidad de oxígeno y los nutrientes presentes en el mosto. El algoritmo YNR nace precisamente con el objetivo de gestionar estas interacciones de forma científica y predictiva.

El principio es sencillo solo en apariencia: cada levadura presenta unas necesidades nutricionales diferentes y responde de forma distinta según el entorno fermentativo. Algunas cepas, en presencia de cantidades elevadas de nitrógeno orgánico, favorecen la producción de ésteres afrutados; otras, con aportes más equilibrados de nutrientes orgánicos e inorgánicos, desarrollan perfiles aromáticos más complejos y estructurados. El oxígeno también desempeña un papel determinante, ya que influye en la síntesis de lípidos de la membrana celular y, por tanto, en la eficiencia metabólica de la levadura. A partir de modelos matemáticos y parámetros fermentativos, el sistema YNR permite calcular no solo la cantidad de nutrientes que debe añadirse, sino, sobre todo, qué combinación utilizar, en qué momento y en qué forma.

Por tanto, no basta con definir únicamente el momento de adición de los nutrientes: es igualmente indispensable disponer de equipos diseñados para dosificar nutrientes líquidos y suministrar oxígeno en condiciones enológicas controladas. La gestión del oxígeno, lejos de ser un factor secundario, constituye una variable crítica capaz de modular el metabolismo de la levadura y, en consecuencia, el perfil aromático y la estabilidad del vino.

Un elemento diferenciador es la precisión de los sistemas de dosificación. En este ámbito, la tecnología MOX desarrollada por Parsec funciona mediante la micronización de las moléculas de oxígeno, lo que permite que se disuelvan de forma instantánea en el mosto y estén inmediatamente biodisponibles para el metabolismo de la levadura.

El principio, solo aparentemente sencillo, se basa en la especificidad nutricional de las distintas cepas de levadura: cada cepa presenta unas necesidades metabólicas particulares y responde de manera diferente a las condiciones ambientales de la fermentación.

Algunas cepas, en presencia de concentraciones elevadas de nitrógeno orgánico, favorecen la biosíntesis de ésteres afrutados; otras, con aportes equilibrados entre las fracciones orgánicas e inorgánicas de los nutrientes nitrogenados, desarrollan perfiles aromáticos más complejos y estructurados. De este modo, es posible modular el resultado mediante la alternancia y el ajuste de oxígeno, nutrientes inorgánicos y nutrientes orgánicos.

Diseñar el estilo del vino a través de la fermentación

Este enfoque cambia radicalmente la forma de interpretar la fermentación. Dos mostos obtenidos de la misma variedad de uva pueden transformarse en vinos con características aromáticas diferentes simplemente modificando el protocolo nutricional y de gestión. Una fermentación orientada a favorecer la producción de ésteres de acetato puede dar lugar a vinos más frescos e intensamente afrutados, ideales para mercados que buscan un disfrute inmediato. Por el contrario, una estrategia nutricional dirigida a limitar determinadas vías metabólicas y potenciar otras puede realzar la estructura, la complejidad y la longevidad, generando vinos más adecuados para la evolución o para contextos gastronómicos específicos.

El YNR permite, por tanto, superar el concepto tradicional de estandarización. En el pasado, el técnico de bodega trabajaba principalmente para evitar problemas fermentativos; hoy puede utilizar la fermentación como una herramienta creativa y estratégica. Mediante el control integrado de los nutrientes orgánicos, los nutrientes inorgánicos, la oxigenación, la temperatura y la selección de la cepa, el metabolismo de la levadura se convierte en un elemento de diseño. Ya no se trata únicamente de “hacer fermentar” el mosto, sino de construir una identidad sensorial coherente con el posicionamiento comercial del vino.

Diversificar la producción a partir de una misma materia prima

Las implicaciones productivas son enormes. Una misma bodega puede diversificar su producción a partir de una misma materia prima, desarrollando perfiles aromáticos diferentes en función del contexto histórico, de las preferencias del consumidor o del mercado de destino. En algunos contextos comerciales puede preferirse un vino joven, con gran intensidad aromática y fácil de beber; en otros, un perfil más elegante, menos intenso y más vinculado al territorio. Gracias al algoritmo YNR, estas decisiones pueden planificarse de forma precisa y reproducible, aumentando la coherencia cualitativa entre las distintas añadas.

Automatización, sensores y proceso integrado

Otro elemento innovador es la integración del sistema YNR en los equipos tecnológicos de Parsec, empresa que actualmente forma parte del grupo Enartis. Bajo la marca “EWP – Engineered & Integrated Winemaking Process”, el grupo reúne tecnologías y biotecnologías desarrolladas por tres empresas líderes del mercado enológico: Enartis, Winegrid y Parsec.

La gestión inteligente del proceso permite así transformar un modelo teórico en un proceso operativo continuo y autónomo. Gracias a la monitorización constante de los parámetros fermentativos, el sistema puede regular automáticamente los aportes nutricionales, la gestión del oxígeno y las condiciones operativas, adaptando la fermentación en tiempo real a las necesidades de la levadura y a los objetivos aromáticos definidos por el técnico. Esto permite reducir los errores, optimizar el rendimiento fermentativo y aumentar la precisión en la definición del estilo enológico deseado.

La integración de algoritmos predictivos, sensores y automatización abre así una nueva etapa en la enología moderna. El YNR no es solo un sistema de nutrición de la levadura, sino un modelo inteligente de gestión metabólica capaz de convertir la fermentación en una herramienta de diseño aromático. La fermentación deja de ser simplemente una fase del proceso productivo para convertirse en una herramienta con la que construir identidad, estilo y valor.

Para más información o asistencia técnica sobre su aplicación en bodega:
https://www.enartis.com/it/engineered-integrated-winemaking-process/