Una nueva aplicación gratuita, desarrollada por investigadores de la Universidad de Adelaida, permite medir el tamaño y la densidad de la vegetación del viñedo de forma rápida y sencilla, simplificando notablemente su gestión.
La aplicación para iPad y iPhone, llamada VitiCanopy, utiliza la cámara y la funcionalidad GPS del dispositivo para calcular el tamaño y densidad del follaje de la vid y su ubicación en la viña. El objetivo es facilitar el seguimiento de la vid y lograr un adecuado equilibrio entre el crecimiento vegetativo y la producción.
Según Cassandra Collins, responsable del proyecto, para lograr el equilibrio la vid requiere una superficie foliar adecuada que le permita alcanzar la maduración de las uvas y el nivel de calidad deseado, pero ésta no debe ser excesiva ya que sería perjudicial para el desarrollo de la fruta debido al sombreado excesivo o la mayor incidencia de enfermedades.
El equilibrio entre estos requisitos contrapuestos se puede medir como la relación entre área foliar y rendimiento en fruta. Los métodos tradicionales para medir el área foliar son laboriosos, largos y pueden dañar la vid o bien requieren herramientas costosas y complejas.
Esta aplicación ofrece una método sencillo para medir el índice de área foliar (LAI), una medida que a continuación se puede correlacionar con el rendimiento en fruta con el fin de evaluar el equilibrio de la vid y además permite determinar la variación del follaje dentro del viñedo. La funcionalidad GPS de la aplicación ofrece la posibilidad de elaborar mapas con la información obtenida.
La aplicación está disponible en el Apple online Store. Es muy fácil de usar, basta conseguir una imagen estandarizada del follaje. La aplicación analiza la imagen y calcula el LAI, teniendo en cuenta la forma y la densidad y le asigna un momento y una posición. Una versión de la aplicación para Android está en fase de desarrollo.
La aplicación ha sido creada por el “Adelaide Research & Innovation” (ARI), spin-off de la Universidad de Adelaida. El proyecto ha sido financiado por el “Wine2030 Research Network” de la Universidad de Adelaida y por “The Vineyard of the Future”.
