SPICA es un novedoso sistema analítico diseñado conjuntamente con usuarios de todo el mundo para adecuar sus funcionalidades a las necesidades de la industria vinícola.

El éxito o fracaso en un proyecto como SPICA, y me atrevería a decir que de cualquier otro, reside en una correcta y exhaustiva observación de los usuarios y sus necesidades, una vez tienes clara la propuesta de valor que deseas entregar, es cuando tienes que innovar.

Para definir correctamente la propuesta de valor, se tienen que acercar los usuarios y sus necesidades a los desarrolladores y posteriormente el primer prototipo “entregable” a los usuarios, será entonces el momento de observar, detectar y dimensionar el encaje y las problemáticas derivadas de esa primera propuesta. Priorizar correctamente los siguientes pasos y ser muy ágil con la entrega de soluciones mejoradas será clave para garantizar la correcta llegada del producto al mercado y su supervivencia.

Todo ese proceso, repleto de idas y venidas, es el motor de la innovación, el flujo de información entre el mundo de las ideas y la realidad. Conceptos con reinventar e innovar son ya muy extendidos entre muchos enólogos que se replantean sus formas de hacer y cuestionan lo aprendido a lo largo de sus carreras.

Para poder ofrecer productos realmente innovadores partiendo de una ya consolidada línea de productos, como era nuestro caso, era necesario cuestionar las premisas con las que se habían hecho las cosas anteriormente y definir un nuevo producto retando constantemente las ideas preconcebidas e incluso cuestionar la propia arquitectura del modelo de negocio actual en el que te sustentas.

Uno de los ejercicios más difíciles y a la vez más importantes es entender que lo que hemos aprendido viene fuertemente condicionado por unas decisiones previas a las que ya nos hemos acostumbrado, y que nuestra mente se centra en la solución del problema conocido perdiendo de vista la necesidad original que motivó dicha solución. Poner el foco a la necesidad y liberar nuestra mente de restricciones nos enseñará que hay otros caminos para solucionar dichas necesidades, y puede que caminos que no fueron viables en el pasado, o que no se contemplaron, ahora sean los más adecuados.

Ha sido esta forma de pensar, la que ha llevado SPICA a ser el primer equipo automático que puede leer plástico a 280 nm, que puede diagnosticar cubetas y rechazarlas en el mismo momento que las lee, que no trabaja con ciclos cerrados y mucho más.

Para poder aterrizar un poco los conceptos anteriormente descritos a beneficios para los usuarios. Vamos a enfocarlo desde las que consideramos las 4 tendencias más demandadas en la actualidad.

Flexibilidad y Modulabilidad

La industria enológica es compleja, sus múltiples matrices y aplicaciones requieren una gran adaptabilidad.

SPICA como analizador automático, es un robot preparado para ejecutar protocolos, las programaciones de dichos protocolos de ejecución se han flexibilizado, permitiendo añadir tantos reactivos como sea necesario, leer diversas veces cada cubeta y gestionar pretratamientos e incubaciones a voluntad del usuario. Eso se traduce en una clara mejora de la estabilidad de los reactivos y de las calibraciones, también de la calidad de los resultados y abre la puerta a un mundo de posibles futuros desarrollos.

Los diseños modulares permiten adaptarse a diferentes necesidades de forma más sencilla y escalable, vemos ejemplos en prensas neumáticas ofreciendo diferentes capacidades y funcionalidades. Los sistemas modulares también habilitan, en caso de que sea necesario, evolucionar el producto para satisfacer a necesidades cambiantes de los usuarios. Algunos módulos como el sistema de refrigeración de reactivos, el lector de código de barras o la estación de lavado de cubetas permiten a SPICA competir en los segmentos más exigentes del mercado.

Conectividad

Alineado con la nueva visión usuario-céntrica de la compañía, la interacción entre el usuario y el dispositivo se ha reconstruido desde cero. SPICA incorpora un ordenador interno al que se puede acceder en todo momento de la forma que más nos convenga, ya sea desde un ordenador, tableta o teléfono móvil.

SPICA se ha diseñado para ser una plataforma en la nube, preparada para facilitar el acceso a la información desde diferentes dispositivos y desde diferentes empresas/ubicaciones. La APP permite también el flujo de datos con otros programas, en resumen, habilita la total trazabilidad.

Estar conectado ya no solo significa que el analizador se conecta a un software, o que los datos se transfieren entre programas, la aplicación también permite conectarse con nosotros de una forma mucho más fácil y eficiente, ya sea para consultas, gestión de pedidos y soporte en remoto.

Inteligencia y autonomía

La monitorización y automatización de los procesos afecta a todos los ámbitos en bodega y fuera de ella, nos encontramos novedosos sistemas que monitorizan CO2 desprendido para determinar la fase en la que se encuentra la fermentación y son capaces de inyectar oxígeno o remontar automáticamente. Todos debemos trabajar en la senda de reducir trabajo, riesgos y responsabilidades.

En el caso aplicado a nuestro analizador automático, cada etapa en el proceso de instalación, formación y trabajo con el dispositivo se ha simplificado. Sin instalaciones de software, sin configuraciones de periféricos, sin mezclas de reactivos ni control de caducidades, reducir responsabilidad y riesgo era y sigue siendo uno de los valores más destacados de la propuesta.

La nueva interfaz es fácil de usar, intuitiva y simplificada. Se ha trabajado y pulido conjuntamente con usuarios procedentes de diferentes tipos de empresas y diferentes países. La APP se adapta automáticamente al soporte que se use y también permite que puedas navegar por ella incluso desde diferentes dispositivos en el mismo momento.

SPICA guía al usuario en todo el proceso analítico minimizando puntos críticos y potenciales errores. Incorpora novedosas funciones de autodiagnóstico garantizando unos correctos resultados sin condicionar el tiempo de dedicación.

Robustez y Precisión

Usuarios en todo el mundo utilizan sistemas analíticos para controlar sus procesos y productos. Garantizar unos resultados correctos fue y sigue siendo lo prioritario en dichos sistemas.

Incorporando un nuevo banco óptico de LEDs (desde 280 nm a 750 nm), con un nuevo sistema óptico más potente, un agitador mecánico y una nueva gestión de fluidos, se ha mejorado significativamente la precisión y exactitud del sistema.

La renovación completa de la electrónica no solo aumenta las prestaciones relacionadas con la conectividad y seguridad, también incorpora componentes más modernos y robustos que reducen el riesgo de nuestros usuarios a los problemas de obsolescencia o escasez.

Esperamos sinceramente que esto sólo sea el principio de la historia, entendemos SPICA como un producto que nunca debería dejar de evolucionar, cambiar y adaptarse al mundo que le rodea, nuevos módulos y nuevas funcionalidades ya se están cocinando en el mundo de las ideas, solo necesitamos más usuarios que se sumen al proyecto, que co-crean los productos que necesitan junto con nosotros.

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