La selección de la vendimia permite reducir significativamente el riesgo de aparición de Ocratoxina A. Un ensayo dirigido por el Departamento de Investigación & Desarrollo ICV en la variedad Chardonnay en el año 2000 lo demuestra claramente: la uva sana seleccionada produjo un vino con muy bajo contenido de Ocratoxina A, contrariamente a la vendimia alterada que produjo un vino altamente contaminado.