Investigadores del Rochester Institute of Tecnology están completando la huella genética, o microbioma, de la enfermedad de la Agalla de Corona en vid causada por la bacteria del género Agrobacterium y que afectan a los viñedos de todo el mundo.

La investigación estudió 16 variedades, incluyendo Cabernet Sauvignon y Riesling, procedente de viñedos de la región de Finger Lakes de Nueva York, Ginebra y Missouri. También se analizaron uvas Moscatel Ottonel, Vitroblack y Moscatel de Alejandría procedentes de viñedos situados en Hungría, Túnez y Japón, respectivamente.

La Agalla de Corona es una enfermedad crónica de la vid difícil de erradicar, ante la que no existe por el momento ningún tratamiento eficaz. Las bacterias entran en la planta a través de heridas o injertos y se extienden a lo largo del tejido vascular. La infección sistémica provoca el desarrollo de agallas a nivel del tallo y ramas que dejan a la planta sin agua y nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo. La enfermedad a veces latente puede matar viñedos, estresar vides maduras y resistir durante años en el suelo y en material vegetal en descomposición.

Una vez que se conozca la composición microbiana de la enfermedad, se podrán formular tratamientos para el control ecológico que permitan reducir la infección que provoca el desarrollo de agallas.

El trabajo de investigación también está analizando si existen diferencias a nivel de clima, variedad y tipo de enfermedad.

Los resultados del estudio se han publicado en las Actas del Congreso 2014 de la American Society for Microbiology celebrado en Boston.